jueves, 21 de abril de 2011

El viaje de mi vida. Etapa 3











Nos acostamos pronto, aproximadamente a las 11 de la noche. Mi compañero a las 11:05 estaba durmiendo, y a las 11:06 ya estaba roncando, menos mal que me avisó y me recomendó que durmiéramos con una cama de por medio para que no me molestara sus ronquidos...y por todos es sabido que las camas y en especial las literas, son unos elementos aislantes cojonudos. Así que al principio me pareció gracioso pero luego ya era como en los dibujos animados, una habitación a oscuras y unos ojos abiertos, con unas venitas rojas irritadas. A las 6 de la mañana Ovidio se preparó y marchó una hora después, ahí aproveché para intentar dormir un par de horas en condiciones y vuelta a la rutina...abrir y cerrar de cremalleras, ruido de bolsas, buscar una muda seca, calcetines limpios y directo al bar para desayunar como es debido.
Es la tercera jornada y ya empieza uno a resentirse físicamente. La verdad es que de fuerzas andaba bastante bien, quizás mejor incluso que al principio, pero en cuanto al tema posaderas...cada vez que montaba en el sillín me venía a la cabeza la imagen de los culitos de los chimpancés, rojos, hinchaditos y bastante asquerosillos, la verdad...
Al no haber ninguna guía escrita de este camino, yo durante un árduo y duro proceso de documentación sobre el mismo, la noche anterior antes de salir de Móstoles me apunté las cosas a tener en cuenta, hostales, albergues, tiendas bici, kilómetros, puertos, etc... puntos peligrosos y posibles errores que cometería.
Uno de ellos se encontraba en esta etapa. Me adentraba en la Tierra de Pinares, una zona reforestada de Castilla en la que al igual que se practica el cultivo de secano como el de regadío, también se plantan pinos, y por favor no hagamos bromas al respecto. Así que, yo que me esperaba paisajes secos, yermos y sin sombras, resulta que me encontré auténticos vergeles y oasis en mitad del desierto. Y os preguntaréis donde está el peligro de los pinares...pues no en ellos, ni en la posibilidad de que te callera una piña encima, sino que al ser una tierra de aluvión (no de alubias grandes), donde confluye cantidad de ríos nacientes en el Sistema Central, pues la tierra y los caminos son auténticos bancos de arena. Los caminos se convertían en verdaderas dunas, siendo imposible pedalear y yendo más de una vez al suelo sin darte tiempo a quitar el pie de la cala.
Recomendaban ir por la carretera, pero era por la mañana y tenía ganas de perder el tiempo, con lo cual derechito a los caminos entre pinares. Y bueno, a veces era bastante frustrante el poner pie en el suelo, andar 1 km con arena hasta los tobillos pero también era de agradecer el poder respirar los olores de un pinar en primavera, oir los pájaros carpinteros, el cantar del cuco o que te sorprendiera el batir de alas de un águila despistada casi encima de mi cabeza. A todo esto me encuentro con mi "buen amigo" Ovidio, no puedo evitar pararme con él, darle un toquecito de atención, preguntarle como su mujer sigue viviendo con él, y compartir unos cuantos dulces y un trago de zumo. Una foto de despedida y sigo con mi camino.
Durante kilómetros transcurro paralelo al río Eresma, el cual forma un profundo cañón en mitad de la llanura castellana, y provocando una mezcla de bosques de rivera, encinas y pinos a sus márgenes. Sin darme cuenta, ha sido mi compañero y lo será durante muchos kilómetros, desde su nacimiento en Valsaín hasta su desembocadura cerca de Tordesillas.
Atravieso la monumental localidad de Coca, aquí es donde dormirá Ovidio. Son unos 25kms desde que he salido y le admiro, porque en bici es duro, pero andando el camino es duro y eterno.
Según la guia hay una bajada suave hacia el río Voltoya y de ahí una subida igual de suave y se continúa por la llanura castellana...y unas narices, que en esa cuesta creo que me puse a hablar en paralelo con una hormiga, y la tía iba cargada con una cáscara de pipa y todo...
A partir de ahí nada de nada...rectas y más rectas, atravesar de pueblos semiabandonados, establos, más rectas, una discoteca en mitad de la nada y con muy buena pinta "Studio 54". Miré el gps, 30 kilómetros de apenas nada, viéndome en la obligación de avisar al bueno de Ovidio, de que comprara de todo en Coca porque por allí solo iba a vivir de piñones, espárragos trigueros y el agua de los charcos.
Creo que la edad media de las personas con las que me crucé rondaba eso...La Edad Media, una auténtica pena el abandono del campo hacia las ciudades, aunque dicen ahora que con lo de la crisis la gente se vuelve para el campo, aunque yo creo que es para robar cobre, melones y borregos.
Y en mitad de ese aislamiento del hombre veo una recta larga, un camino que parece en buen estado, a su izquierda cultivos verdecitos y a su derecha el barbecho y un sistema de regadío, parece que con poco uso. Pero es como cuando a un animal capullín se le pone un trozo de carne jugosa encima de unas hojitas verdes y virginales, se mosquea, olisquea, mira alrededor y al final puede su hambre y su ego y salta a por la comida fácil....ZASSSSS...agujero en el suelo y ahí se queda. Pues a mi me sucede algo parecido, pero sin comida ni nada. Fueron no más de 200 metros, yo con mi musiquita technohouse a tope, cuesta abajo, la la laaaaaa... y noto que no avanzo, que algo me tira para atrás, algo me salpica las piernas, los brazos, la cara...barro, barro en cantidades industriales, tanto que la bici se atranca, la cadena desaparece en el lodo, hay tanta tierra en el transportin que la tengo que quitar a dos manos, vamos que podía haber hecho una tinaja. Al fondo veo a un labriego con su tractor John Deere, le hago gestos con las manos para que se acerque, y el tío muy majamente lo hace. Sin parar el tractor y mucho menos bajarse me dice que el único sitio con agua por allí es una gasolinera que está a unos 5 kilómetros, asi que nada, 5 kilometros andando y cagándome en todo. Aprovecho para explicar que si me hubiera puesto a dar pedales, me habría cargado cadena, rodamientos...y por allí no había muchas posibilidades de encontrarse con otro Javier de Valsaín. Pues nada, 5 kilómetros aguantando moscas, avispas, ruido de coches y rezando que en la gasolinera hubiera lavado a presión.
Solucionado el tema y engrasada la bici, prosigo la marcheta. Es el mediodía y el calor aprieta. Llego al río Duero a su paso por Puente Duero, y me meto un platazo de macarrones con chorizo que quita el sentido. La verdad es que estoy feliz. Al principio empecé con un nudo en el estómago, angustia por el que pasaría y sobretodo, si lo que pasara se podría solucionar, averías, lesiones, caidas o perderse... Y al ver que todo ello, efectivamente, me estaba pasando pero aún así lo iba afrontando, solucionando, solo o con la ayuda de la gente, te hace ganar en confianza y a su vez en disfrutar del viaje.
Es en estos momentos, cuando te da por filosofear, no por culpa de los macarrones, si no porque estás comiendo solo, en un sitio desconocido y tu única compañía es la cámara de fotos, el gps y el móvil. Es ahí cuando aprovechas para llamar a todos los amigos que estan pendientes de mi, que igual que se sorprendían de mis avances y mis aventurillas, yo también me sorprendía y me emocionaba al escucharles y sentir su cariño y aprecio hacia mi. Gracias a Auñon, Santi, Txetxu, Txurren...
Bueno que me pierdo... y me perdí de verdad. Al llegar a Simancas, que muchos lo conoceréis por ser el lugar donde está el archivo real, y que yo lo recordaré por la cuesta del 10% para superar la depresión producida por el río Pisuerga. Yo no sé si en esa cuesta, con los macarrones todavía atravaseando el duodeno, nublaron mi vista, pero perdí de vista las flechas amarillas, empecé a preguntar a los paisanos, pero por allí solo estaba el Pali, el Fandi y el Vaquilla buscando algun poblado chavolista. Así que tiré de mis mapillas arrancados de la guia campsa del 97, mi poder de orientación y de mi manía como hombre de no volver a preguntar. Miré el mapa, miré la carretera, volví a mirar el mapa, lo guardé y dije..."por ahi!"... y despues de atravesar la Tierra de Pinares me comí todos los Montes Torozos, que no son muy altos pero si muy puñeteros, di un rulo de unos 20kilometros, subiendo dos puertecillos que no tenía por qué haberlo hecho. Y os preguntaréis por qué lo sé, pues muy sencillo, porque pregunté a dos ciclistas a posteriori y los muy majetes me indicaron por donde ir y me recalcaron que lo que había hecho era una estupidez, en otras palabras, pero una estupidez al fin y al cabo.
Eran las 6 de la tarde y quería recuperar lo perdido en el primer día, con lo que continué un poco más. Error. Apunté mal un albergue y después de pasar el pueblo donde tenía planeado dormir, decidí dormir en el siguiente que también tenía albergue...pues no, no lo había y aparte para llegar a ese pueblo, no lo hice por otro sitio que recto, como los burros, asi que sendero al 20% entre piedras, me bajé de la bici, cagándome en el pueblo, en el sendero, en mi y en el pavo que se estaba fumando un porro a la entrada del pueblo y quien me dijo que el próximo albergue estaba a 20kms...
7 de la tarde y un poco agobiado, tiré de carretera, apreté los dientes y los ultimos 20 kilometros los hice a tope con temor de que cerraran el albergue o vete tu a saber. Acerté con ello, porque el albergue estaba abierto, ya que el que lo cuida vive al lado, pero el único bar del pueblo estaba cerrado y lo lleva un abuelete, que si llego un poco más tarde el pobre hombre se habría acostado y habría cenado entonces barritas muesli con un ciruela reseca.
Bar Oasis, te cagas, y dentro como si estuviera en la serie "la señora". De cenar la mujer del abuelete me hizo filete de lomo con dos huevos, no había más para elegir y me sentó de miedo, les cogí el mando de la tele, puse el inter-barÇa de la champions, la gente del pueblo vio que estaba abierto el bar y se metieron a verlo, unos chavales de 15 años se pusieron a mi lado a verlo y beber anís, la abuelita a mi izquierda se me quedó dormida, el abuelete diciéndome que esa tierra estaba abandonada a su suerte, y yo asintiendo porque era y es verdad.
Les dejé en su bar Oasis, paseé por las calles del pueblecillo, Castromonte, en su día un pueblo importante, hoy sombra de lo que fue, charlando con Auñon y despertando a todos los perros del pueblo. Y dándome cuenta que lo que no quería era ir a dormir, porque el albergue era un antíguo colegio de la república, con capacidad para 20 personas y estaba solo... Iker Jimenez ha hecho mucho daño en mi cabecita y solo veía niños de la guerra paseando con babys y arrastrando cadenas...
12 horas sobre la bici. 130 kilómetros. Amanecí en Tierra de Pinares, viendo en la lontananza el Sistema Central, atravesé los Montes Torozos cerca de Valladolid, crucé el rio Duero y finalicé en la Tierra de Campos, observando a lo lejos la Cordillera Cantábrica. Gelocatil, galleta de chocolate, trago de aquarius y cadena Ser a tope para no escuchar nada en esta sala.

martes, 19 de abril de 2011

El viaje de mi vida. Etapa 2






Todos los que habéis hecho el camino sabéis de antemano que se madruga si o si, no se sabe muy bien por qué, pero se madruga. Asi que yo me levanté a las 9 de la mañana porque todavía no tenía la sensación de que lo estaba haciendo, y que coño, porque se está de lujo en una cama de 1.35, con tv, mantita, ducha...vamos todas las comodidades que te puede dar un hostal de carretera.
Había una gran incertidumbre en mi cuerpecín de 70 kilillos, después de la dureza del día anterior como que te planteas por qué narices se hacen esas cosas...y más si al levantar la persiana de la habitación veo en primer lugar la señar del Cercanías, y detrás la sierra de Guadarrama, la cual la cruzaría por el bonito puerto de la Fuenfría. La tentación era grande....pero como me dijo Auñón..."tira pa´lante que todavía estas cerca para que me llames y vaya a buscarte".
Asi que nada, preparo los bártulos, que por cierto es lo más pesado del camino...todo va en bolsas, separadas por colores, atadas con gomas para hacerlas más compactas, equilibrando el peso a un lado y a otro de las alforjas...vamos, diversión pura y dura, y me bajo al restaurante. Ahí me subió la moralina bastante porque compartí desayuno con el equipo nacional colombiano de ciclismo, que estaban entrenando por allí. Yo lo veía todo un poco sospechoso, porque unos colombianos entrenando en Guadarrama, en un hostal de segunda y con las de montañas que hay en su país...Y para colmo me vino una familia inglesa, que les explicara como llegar a Santander en coche...era la época en la que el volcán islandes se la estaba liando a los ricos, porque los pobres y los aviones la verdad es que no se llevan muy allá...Pues en mi inglés les expliqué como llegar por un atajo que yo me conozco, con lo cual yo creo que ahora mismo estarán empadronados en Palencia o en Reinosa, por lo menos.
Como véis, el camino no es pedalear solo, sino más bien hacer el vago y retrasar lo máximo posible lo de dar pedales. Pero ya no se podía demorar más la cosa, el sol increiblemente comenzaba a calentar la tierra y era el momento de subir un puerto de 1800 metros. Desde Guadarrama son aproximadamente 23 kilometros de subida pero muy relajadita, o como diría Santi..."falso llano a tope Filete". Es un paisaje espectacular, muy recomendable en primavera, porque a primera hora de la mañana se mezclan muchos olores, la bruma, el rocío, las flores, el ganado pastando, los cencerros, alguien talando, el verde sano de la montaña, las nieves de primavera...es genial, pero no estaba tranquilo porque el transportin seguía dándome problemas. Era demasiado peso y rozaba contínuamente con la rueda de atrás...solución? hacer como que no sé nada y seguir para adelante, como muchos padres con sus hijos que prefieren no saber, no mirar o no pensar...:) pero no todossss
En la subida conocí un caso más de paro, un pobre hombre con cincuentaitantos tacos, recién despedido y que con lo poco que tiene mal vive en el pueblo de Cercedilla, y la única ilusión que tenía era coger la bici y perderse por los caminos que hay por el valle de la Fuenfría, una historia triste que hay que escuchar pero que disimuladamente aumenté el ritmo porque lo que menos necesitaba oir son los problemas del día a día...un ratejo si pero no en rampas del 8%, con 10 kilos de peso atrás y con el run-run del transportin. Más adelante me encontré con un regimiento del ejército, que estaban de maniobras aunque yo creo que estaban más bien de ginkana, buscando algún tesoro escondido debajo de alguna piedra..y lo único que pensé es que no entráramos en guerra porque mal asunto...
Coroné, disfruté del bollo, obsequio de la buena de Bárbara, recargado de kilocalorías, con la moral por las nubes, me sentía de lujo, visualizaba una bajada de 30 kilómetros hasta Segovia, comida en la ciudad y a seguir por las llanuras castellanas...Esquivando piedras enormes, bloques de hielo y nieve y observando la enorme mole nevada de Peñalara a mi derecha me sentía un auténtico privilegiado, nada me podía parar...y pensé en la frase de Auñon "tira pa´lante que aun puedo ir a recogerte"...pues si se me fastidia algo por aquí estoy bien jodido y....ZASSS...transportirn partido y todo el equipaje esparcido por el camino. Situación: 1700 metros de altura, el pueblo más cercano estaba lejos, frío y escasa cobertura en el móvil. Llamo a Auñon y le comento la situación, como buen colega que es me dice que irá a buscarme por la tarde (era las 12 del mediodía), no puedo hacer otra cosa así que escondo las cosas detras de unos árboles para luego volver a por ellas, con un sentimiento de derrota pero qué le íbamos a hacer. Cuando en ese momento aparece un guarda forestal o similar que me pregunta la situacion: "a ver Juanma minuto y resultado", le comento mi aventura y decide bajarme las cosas al pueblo de Valsain y ahí ya vería que hacía yo. Ok colega. Le doy mis cosas a un desconocido y bajo trás él en bici, observando que el carro que llevaba detrás perfectamente podía albergar una bici como la mía, pero claro ya era rizar el rizo...le pierdo de vista y ni idea de como llegar a Valsaín. Llegar es fácil pero preguntar por un tal Javier que tiene un Patrol blanco pues como qué es peor...le conocen pero no le han visto, me empiezo a mosquear y a cagarme en mi estampa, y justo en ese momento aparece, yo disimulo mi mosqueo y como cambia mi cara, cuando saca de la parte de atrás de el coche el transportin arreglado..."nada, me he ido a mi casa y le he puesto un cierre nuevo yo creo que te aguantará". De la única manera que puedo darle las gracias es con un abrazo e invitándole a tomar algo en el pueblo, lo primero me lo acepta, lo segundo no, dando gracias porque lo único que hay por allí son asadores con lo cual la cosa me saldría cara. Allí dejé a San Javier, patrón de los desastres como yo, y pedaleé cuesta abajo, atravesando la bonita localidad de la Granja, para acontinuación por un carril bici acercarme a Segovia, observando a mi izquierda lo imponente que son los 7 Picos, la Mujer Muerta y el Mojon de Trigo, todos ellos por encima de los 2000 metros y con abundante nieve, campos de cultivo verdes, pastores con sus rebaños, el viento dando en mi cara, y yo acariciando la flor que tengo en el culo...:)
Comida rápida en Segovia, preguntando a los taxistas como salir de la ciudad por el camino de Santiago, perdiéndome un poquillo y al final encontrando la carretera que lleva a Zamarramala, cuesta al 10%, foto a la iglesia de Verazcruz o como se llame, que Auñon dice que es un rareza porque su planta es octogonal, 8 lados para aquellos estudiantes de la ESO, y foto también desde allí al Alcazar de Segovia, inspiración para Walt Disney en la peli de Blancanieves o la Cenicienta...yo es que soy más de las tortugas ninja...y bueno, eran las 4 de la tarde y ante mí se imponía la meseta castellana, caminos rectos e inexplorados por mí, con lo cual algo de congoja me entraba. Fueron kilometros de disfrute, de mirar atrás contínuamente y ver como se alejaba poco a poco la Sierra de Guadarrama y en primer término la ciudad de Segovia...atrás urbe y sitios conocidos, al frente ruralismo, boinas, garrotas, monos de trabajo, tractores, perros sueltos y gente que se lleva la mano a la frente para taparse el sol y mirarte con cara de "si te mandas no vas".
Es tarde y quiero finalizar, por fin voy a dormir en un sitio que tenía planeado más o menos, Santa Maria Real de Nieva, nombre largo para un pueblo pequeño. Es curioso lo de estos pueblos, antes de entrar ya saben que vas a llegar, y en la plaza del pueblo un chaval me dijo que si era peregrino me diera prisa porque el dueño del albergue se iba a Segovia y si no no podría entrar...hasta aquí hay stress. Después de 90kms y con la de cosas que mis ojos habían visto en lo que llevaba de día, tenía que apretar para buscar a no se quien. Afortunadamente lo conseguí y bueno, lo que queda es simplemente que compartí albergue con un tío llamado Ovidio, 66 años, 15 caminos de santiango a sus espaldas y que me secuestró toda la tarde-noche...obligándome a ver en un bar una corrida de toros, hacer fotos al pórtico de la iglesia, conocer la plaza de toros más antígua de España, que estaba en ese pueblo...en definitiva, pasar un buen rato y luego no dormir porque el tío ronca como Homer Simpson en ese episodio que roncaba hasta por los ojos.
Un día duro y lleno de sorpresas, y con un montón de pequeñas lecciones que te hacen tomar nota y seguir hacia delante, porque cuando parece que los problemas no tienen arreglo aparece una solución de lo más inesperada.
89kms de Guadarrama a Santa Maria Real de Nieva. La soledad del día anterior ha sido sustituida por momentos de amistad desinteresada, saludos a 30 por hora, estrechar de manos y brazos por el hombro con totales desconocidos. El mundo es un desastre y un lugar en lineas generales hostil, pero hay una pequeña franja del mismo, de unos pocos metros de ancho y unos cuantos centenares kilometros de largo, en los que esa hostilidad desaparece, es un lugar bueno donde da gusto vivir y ser humano.

lunes, 18 de abril de 2011

El viaje de mi vida. Etapa 1






Hoy justamente hace un año que comencé un viaje incierto, con un destino claro pero que no lo tenía tanto su finalización. A estas horas despertaba de una siesta más que reconfortante en un hostal de Guadarrama...paseando por sus calles...conociendo al cura de la iglesia para que me sellara el "pasaporte" y tomando un cafe en compañia de mi buen amigo Auñon y su novia Barbara.
Jamás pensé que pasara del amor al odio por la bicicleta en unas horas, pero así fue. Creo que ha sido el día más duro de mi vida sobre una bici. A los nervios por comenzar un viaje tan largo y sorpresivo, le tenía que añadir la clandestinidad del mismo...bueno clandestinidad tan solo con mi madre, que la pobre se pensaba que iba acompañado, y bueno, el intentar que todo saliera lo mejor posible, sin caidas, sin averias gordas, con el mejor tiempo posible...en fin un monton de cosas que se te pasan por la cabeza.
A tiempo pasado, recuerdo que fue el peor día de todos, pero claro, si empiezas con lluvias torrenciales, barro hasta las orejas, problemas con el equipaje, en tan solo 30kms...pues era como para darse la vuelta. Y creedme, se hace duro porque si miraba al frente lo único que veía eran nubarrones negros y si miraba atrás veía sol, cielo, nubes claritas y mi querido Móstoles. Tenía la sensación de que fuera donde fuese el nubarrón lo llevaría encima...ay si me oyeran los murcianos, me ponían un apartamento en la Manga del Mar Menor.
Empecé el viajecito un domingo y mi intención era dormir en Segovia. En mi pda particular (papel de apuntar) tenía todos los teléfonos de los albergues a partir de Segovia, porque antes no hay ni uno, y en ese caso hostales y pensiones...vamos por todo lo alto. Pero claro, todo a partir de Segovia, porque cómo no me iba a hacer 120kms con 3 puertos de por medio en un día, saliendo a las 10 de la mañana, con 10kg de equipaje y con más nervios que en el día de mi primera comunión... Pues eso, que nada más llevar unos 10kms los primeros problemas, junto a un campo de golf de Villaviciosa de odon.El transportin se iba para todos los lados, es decir hacia lo contrario que lo de su especie...quedarse quieto. Y yo con los pulpos intentando agarrarlo...un mecánico ávido llevaría toda clase de herramientas de última generación...yo pulpos, bridas y una navaja...
La cosa estaba complicada pero ya a partir del km 30, y llevando 3 horas de ruta, es decir a una media de 10 por hora (lo nunca visto) comienza la primera subida gorda. Esta vez acompañado de una pareja muy maja que se quedaron un poco boquiabiertos al conocer mi historia...pero no por esa gran gesta heróica que estaba haciendo, sino más bien por la tara que llevaba colgando que no era poca. Pues fue subir esa primera "tachuela" y empezar a llover...tranquilidad que llevo chubasquero para mí y para las alforjas. 5 minutos después estaba en un marquesina empapado hasta los calzoncillos que estaban resguardados en tres bolsas de plástico, y viendo como pasaba la pareja feliz..."buen viaje!" me gritan, y yo no sé si mandarles a tomar por culo, darles las gracias o preguntar cuando pasa la blasa que va a Mostoles.
Hago lo que mucha gente hace cuando ve llover guarecido donde no es su casa, ni su portal ni na de na...sacar el brazo, arrimar la oreja y decirse a si mismo "parece que flojea", sales de tu refugio convencido que en 5 minutos ha parado y tan ricky martin...5 minutos despues estaba debajo de una encina, mojandome el doble...porque claro no es lo mismo la protección de un arbol que la de una marquesina.
La situacion es insostenible con lo cual decido algo todavía mejor, para mojarme quieto me mojo en movimiento, asi que arranco y se produce el colofon final...perderme. Pero cómo puedo perderme por estos caminos que justo hacía una semana los había explorado para quedarme con la copla...pues eso. Creo que di vueltas en círculo durante unos kilometros, ya cuando vi el cartel de una sinagoga o secta o yo que coño sé, en mitad de una dehesa en Colmenarejo, decidí volver sobre mis pasos. Menos mal que vi a un chaval con la misma tara que yo o incluso más...que con la que estaba callendo no se le ocurre otra que salir a correr, me indicó más o menos bien, y proseguí mi camino. Por supuesto, ni le pregunté como llegar a Santiago, ni a Segovia...ya habia decidido dormir en Cercedilla, así que se lo pregunté de una manera muy simple..."para ir para allá?"..."sigue por ahí todo recto y cuesta abajo". Me convenció lo de cuesta abajo. Cuesta abajo mola, pero si llueve a cantaros no tanto...eso no era un camino, era el descenso del Porma en los Picos de Europa.
Al finalizar la bajada, y cagandome en todo lo habido y por haber, empezando en mi mismo, of course, se habrió otro hilo de esperanza...un puente. Fue guarecerme de la lluvia y ver como salía el sol...estuve por hacer el amago "seguro que saco una patita, se cierra el cielo y llueve" pero no tenté. Fueron unos minutos de reflexión, de estudiar la situacion, de relajarme y por supuesto de secarme enterito. Me desnudo que por aqui no va a pasar nadie...y con todo colgando...TACHAN...un chaval con una canoa en la cabeza. Frenazo y cruce de miradas. Pero como dos buenos taras sin novias, porque todo hay que decirlo, si tienes novia ni haces el camino de santiago solo y ni te vas un dia de lluvia, con tu canoa, al pantano de Valmayor. Y más como me dijo el chaval, que yo me he mojado por arriba, pero el por arriba y por abajo,vamos que era la mortadela de un sandwich. Muy majete, se ofreció a llevarme de vuelta a casa, y la tentación era grande pero gracias a ese sol que no se escondió, me lié la manta a la cabeza o más bien la toalla, enganché las calas a los pedales y continué, dandole las gracias y animado por sus palabras. Que importante es el sol, ahi me di cuenta lo mal que lo pasa a veces mi amiga Arantxa, allá en el norte.
Eran las 4 de la tarde y tal y como pintaba la cosa acorté la etapa aun más si cabe. Decidí finalizar en Guadarrama, en un hostal que ya nos hospedó a mi buen amigo Auñón y a mí en otra aventurilla loca por esas tierras.
Entrando al hostal era imposible evitar las miradas de los allí presentes. No tenía ganas de hablar, asi que solo pedi una habitación, pregunté donde poner la bici y si había misa por la tarde. Todo ok y la misa como siempre a las 7. Allí me dirigí despues de una siesta con algo de fiebre, andando por las calles de este pueblo serrano me planteaba muchas cosas, y más cuando entré en la iglesia, que no me casaría en la vida. Porque mientras esperaba al párroco para que me sellara el "pasaporte", estuve con una pareja que se iba a casar y estaban haciendo los cursos prematrimoniales...en fin, así es España.
Despues me visitó el gran Auñon y la gran Barbara, un café, unos cuantos bollos y otro para el día siguiente (gracias Barbara). Una despedida en plan, nos veremos dentro de una semana y directo a la habitación.
Es curioso, me encanta la soledad, pero en esos momentos me doy cuenta lo dependiente que soy de la gente, de mis amigos y mis familiares. Y solo llevaba 62kms y 24 horas de ruta...

jueves, 31 de marzo de 2011

Desintoxicación





Son muchos meses aguantando días oscuros, soportando atascos, mirando al cielo y ver que hoy tampoco, pero sobretodo indignándote con un plan roto en el último momento. Debemos dar gracias por tener trabajo, pero más gracias deben dar ellos por tener trabajadores como nosotros. Que a pesar de los pesares, reduciendo nuestros salarios, consumiendo nuestra barra de energía cada mañana, ninguneándonos como si fueramos lacayos de hace muchos siglos, a pesar de todo ello, seguimos esbozando una sonrisa, dando una palmada a un compañero, alegrándonos por poder tomar una caña al salir del trabajo. Eso es algo que por mucho dinero que tengan unos pocos, eso jamás lo podrán comprar. Ni podrán ver más allá de sus coches de lujo, de sus gafas de 4 dígitos, o de sus despachos llenos de chorradas exóticas.
En cambio, nosotros (bueno, no todos) si vemos más allá de nuestros cristales llenos de mosquitos reventados, de ventanas manchadas por las últimas lluvias, o de la "boina" que rodea nuestras vidas urbanitas. Unos cuantos kilómetros más allá de todo ello, se encuentra nuestro escape. Es inevitable que cuando voy pasándome por el forro la ley de los 110km/h, apurando en las curvas y los "cedas", adelantando a lo Raikkonen a las autoescuelas, porque como siempre llego tarde a trabajar, mire al fondo y vea una sierra llena de nieve, y solo desee que llegue pronto el día en el que no me desvíe en la salida de Parque Oeste y siga recto.
Necesito...bueno necesitamos todos una desintoxicación, de trabajo, de ciudad, de horarios, de ruidos, y se lo recomendaría a más de uno.

martes, 15 de febrero de 2011

Peñalara Baby






De una tarde laborable de Jueves sale un miniplan para el día siguiente. Irse a la Sierra de Madrid, a continuar con el reto 2000 (subirse todos los dosmiles de Madrid y de donde sea)...Txurren accede isofacto, minutos después me confirma que somos dos más en la ruta, su mujer y su niña de año y pico...no lo puedo evitar, a esto se tiene que unir "Santiago y Cierra España". Qué subimos, pues está claro, el pico más emblemático y alto de la sierra de Guadarrama, Peñalara. En cuestión de minutos y entre llamada y venta preparamos la ruta, material, comida...todo ello mentalmente. Y deseando que toquen la diana, marchar a casa y preparar todos los bártulos. Que importante es tener minisueños, minimetas, minideseos....
En el asiento de atrás está la mochila, los bastones, el Marca y la película de "yo hice a Roque Tercero" de Pajares y Esteso. Enfrente mia Santi esperándome con la indumentaria típica del que hace por primera vez en su vida un deporte o actividad. Pantalones de vecino, botas del pasado, camiseta de ciclista...no sé si desayunar con él o pedirle una bombona de butano y que me la suba al cuarto. Esto no es serio...
Desayuno de campeones, café y churros y a preparar el coche de una familia montañera. Supermochilas, superbastones, supernena y 101 accesorios para la misma. Que caro es ser padre y más si eres un Calleja como Luis.
Allá vamos, es un día genial, sol, ausencia de viento, nieve a raudales y una niña que sonríe con todo.
Comienza la ruta en el Puerto de Cotos. Tras media hora de engancharse correas, quitarse guantes, volver a ponertelos, donde coño he metido el gps, como es posible que esta chaqueta tenga tantos botones y Alba no te muevas de ahi que ya nos vamos, arrancamos...
Son unas cuantas horas de subida, pero es una subida tranquila, con ojos distintos a los de otras veces. Con los ojos de una pequeña que acaba de venir al mundo, que gracias a unos intrépidos padres sonríe al sol, al viento, a la lluvia, al frío, y que se fija en los "pipis", que saluda a conocidos y desconocidos, que se duerme a dosmil y pico metros de altura. Que la despiertas cuando hacemos cima, porque ella es la artífice de nuestra aventura bajo la mirada algo estrañada de otros montañeros. Ella y miles como ella y ellos son los que nos dan una sonrisa gratuita y un motivo para seguir luchando, disfrutando y defendiendo esta vida que nos ha tocado vivir.
Tropecientas horas, 2423 metros de altura, 1600 metros de desnivel, 12kms...Peñalara.
Pd.- Descendiéndola surgió otro minireto...aunque este es algo más serio. Recorrer toda la Sierra de Guadarrama a pie, haciendo vivac o como se diga...esto es un no parar

lunes, 24 de enero de 2011

Subida al Ocejón






Lunes, 10 de Enero. Primer día libre tras la vorágine de compras navideñas, que este año por cierto no ha sido tanta. Pero curiosamente, por no haber sido tanta ha sido más estresante que otras pasadas, curioso...
Mañana fría, por no decir madrugada por respeto a muchos trabajadores que salen a esas horas a sus respectivos trabajos. Miras el reloj y al compañero Txurren, y vuelves a mirar al reloj sin dar crédito de ello. "¿será posible que estoy viendo a Luiso a las 6 de la mañana, despierto y vestido!!!???". Llevamos mes y medio currando sin apenas descanso y para un día que podemos hacerlo no se nos ocurre otra cosa que dormir 5 horas, vestirnos de sucedaneo de goretex, echar todo tipo de comida psedusana a la mochila, una muda de calcetines modelo "porsiacaso" y tirar para pueblos que en linea recta están muy cerca de la capital, pero para qué hacer líneas rectas cuando podemos curvear.
Luego, a la vuelta y tras conocer a las gentes del lugar (1 o 2 personas), nos dimos cuenta que elegimos el camino largo...siempre pasa eso, al principio escoges o das con la forma larga de hacer las cosas, y me atrevería decir que la bonita. La segunda tiras por lo fácil...
Hablando de la primera forma de hacer las cosas, es decir la larga y complicada, y dándote cuenta de que te has perdido,eres consciente de ello, te mosqueas y dices: "...Txurren creo que era por ahí atrás...ahora damos la vuelta"...20kms después..."sabes lo que te digo Luis? que ya es mejor que sigamos por aquí". Y gracias a eso disfrutamos de la sierra indómita y casi salvaje del norte de Guadalajara. Un lugar por descubrir, y espero que no le de por ello a los 6 millones de madrileños.
Bueno que me lío como siempre. Me pongo en modo "Espronceda" y no hay quien me aguante...
La subida al Ocejón es relativamente sencilla. Pero lo necesitábamos, tras los dos últimos fiascos del Pico del Lobo y el Almanzor.
Es una montaña no muy alta, 2050 metros, pero sí muy representativa y simbólica. Es el centro que une y separa la comarca de los "pueblos negros" de Guadalajara. Los une porque es la montaña "símbolo" de la zona, montaña que se ve desde cualquier punto, casi montaña isla con un aspecto muy distinto desde donde se mire. Por un lado progresiva y de formas suaves, y por otro lado con un aspecto más agreste, alpino y casi cortante. Y los separa simplemente porque no existe carretera que la suba, sino que la rodea, convirtiéndose los trayectos para ir a los pueblos de las dos vertientes en una pequeña excursión por la alta Alcarria. Como ya supondreis, elegimos subirla por la zona progresiva, y es que ya sabeis que yo soy un amante del Progressive...
La ascensión la realizamos desde Majaelrayo, aunque también se puede hacer desde el pueblo que está en la otra vertiente, Valverde.
Encontrar el camino al Ocejón se torna difícil, ya que sale de una de las 7 calles del pueblo, pero dar con ella sin más gente a la que preguntar que a 3 perros, un gato y un gallo pues como que es complicadillo. Curiosamente nos saltó un perro ladrando y gruñendo sin parar, en un principio parecía como que nos estaba echando pero en realidad nos guió perfectamente al camino...es decir, que nos estaba echando. Y bueno, durante los primeros metros gozamos de la compañía de un gato que, o estaba en celo o falto de amigos, porque le gustaba bastante el roce. Nosotros que carecemos bastante del cariño en general no le hicimos ascos al felino y nos dio pena cuando el bichejo miró atrás y vió que se había alejado demasiado del pueblo, y regresó...como si la madre le hubiera llamado diciendo "rrrriiiiiichal que se te enfrian las salchichas!!!"
Continuamos la subida, al principio entre jaras y monte bajo, y a medida que ganabamos altura iba siendo sustituida por bosquecillos de melojos y jovenes robles. La subida se realiza a traves de una senda bien delimitada hasta que llegamos a un collado entorno a los 1800 metros, donde la vegetación es sustituida por piedras, canchales y cuchillares (ya otro día explico lo que es eso). Intentamos seguir las indicaciones pintadas en amarillo en las rocas, las cuales te obligan a pensar en quien coño se subió con un cubo y una brocha y se puso a pintar las piedras. Que si fuera un poco cabroncete, te pinta para otro sitio y lo mismo te manda a su restaurante... Como dichas indicaciones desaparecen por la nieve y la niebla que siempre nos acompaña, tiramos de tecnología y sacamos el gps. Bendito aparato que te puede llevar a meta o a la muerte más espantosa.
"Segun el gps es por aquí Felipe". Esa es una de las frases que más se utiliza con ese aparatillo, a la que le responde siempre un "seguro?". Pues bien, seguimos las indicaciones del gps y como que nos parecía raro y difícil, ya que andábamos entre piedras con forma de cuchillos, pero bueno si lo dice el gps...y como soplo de aire fresco y un arrepentimiento de última hora de algún ser supremo, se levanta por unos segundos la nube y ves que estás al filo de lo imposible y/o/u lo absurdo, subiendo por donde no debes con un barrancazo a tu derecha y observando que lo que antes creías que era cumbre, es simplemente una roquita. Por supuesto la has cagado, tienes dos opciones, volver atrás o "gatear" por la roca y desear que al otro lado esté la subida buena. Como somos hombres elegimos la segunda opción. Gateamos, rodeamos la "roquita" y ante nosotros se extiende una esplanada con tintes de valle glaciar, y al final de la misma siguiendo los cercos que dejan 3 arroyos que nacen en la cumbre pero que en ese momento son simplemente roca y nieve, vemos el final de nuestra meta. Estamos lejos y nos va a costar. Sopla el viento fuerte, cada vez hay más nieve y no tenemos muy claro de por donde tirar, hasta que vemos unas huellas. Yo, que soy muy dado por las huellas y los bichillos, medio intuyo que son de zorro. Las sigo por seguirlas y de repente 500 metros más adelante esas huellas se cruzan con las de otro zorro, pero este zorro calza un 45 de pie por lo menos. Ahora sí que es más fácil, solo hay que seguirlas y listo. Todo esto lo piensa tu cabezota porque no tiene otra cosa que hacer, pensar en eso, pensar en dar pequeñas pisadas coordinadas con los bastones y en acompasar la respiración.
Llegamos a un último collado, quizás a unos 50 metros de desnivel de la cima pero los más difíciles. Tenemos que vigilar bien donde pisamos ya que todo es roca y hielo. Y haber, si nos caemos no nos vamos a matar pero sí que nos podemos quedar un poco más tontos de lo que estamos. Esto no es "Desafío Extremo", en todo caso "Desafío Absurdo"...el humor no lo debemos perder nunca y menos en esos sitios inviables para la vida.
Hemos llegado a la cresta del Ocejón. El aire nos dá en la cara y en la espalda, a un lado y al otro vemos aire, nubes, niebla, pequeños pueblos...solo falta que pase un helicoptero en vuelo rasante y le saludemos. Hemos coronado, hemos tocado cima, nos hemos salvado nosotros y a todos nuestros compañeros. Son solo unos segundos de estancia en el punto más alto, atrás quedan 4 horas de subida, y tras de sí nos esperan otras tantas de bajada. Pero da igual. Hoy estamos por encima del resto, sobretodo de lo malo. Luis llama a su mujer, Olga lo hemos conseguido. Yo no llamo a nadie, no hace falta, miras arriba, cierras los ojos, abres los brazos y sientes que algo nuevo entra dentro de tí, energías renovadas para unos cuantos días. Ese sentimiento desaparece cuando te viene una racha de viento que te espabila y te dice que "si que muy bonito pero tira pa´bajo que te vas a constipar".
Efectivamente, abajo en el coche empezó el primer estornudo y llegando a Móstoles ya había perdido la cuenta de los mismos.
De la montaña me traje un constipado, un bajón físico enorme pero un subidón de energía verde que es mi gasolina. Y creo que la de todo el mundo.
Entre los pueblos negros vimos la luz por unos instantes.
Vuelve el RuteroVerde

viernes, 31 de diciembre de 2010

el desafio no lo buscas, te llega






Comienza de nuevo Desafío Extremo, estamos en Diciembre y vuelvo a ver como este buen hombre, Jesus Calleja, escala, bucea, desciende…en fin, un montón de cosas. Para él nada nuevo, para mí un disfrute para la vista y un afloramiento de sentimientos y emociones simplemente viendo la televisión. Este leonés tiene algo especial, porque aunque para él sean esfuerzos y retos que ya ha vivido muy de cerca, sigue emocionándose como si fuera la primera vez que escala una montaña o desciende por rápidos imposibles. Y no solo disfruta él sino que hace partícipe al invitado que le acompaña o tanta gente que está al otro lado de la pantalla. Yo soy uno de ellos…

No puedo evitar emocionarme, que se me erice el pelo, sonrojarme y disimular alguna que otra lágrima al ver al pobre incauto que le acompaña como sube una montaña de 6000 metros. Y el muy jodío luego después de emocionarse también, dice un chascarrillo y se desternillan de risa, cuando hace unos instantes se estaban planteando abandonar.

Y por qué me emociono. Simplemente porque yo, salvando las distancias, he vivido también esos micromomentos, que en el cómputo global de nuestra vida es un 0.0000001% de nuestra existencia pero que sin ellos esta vida sería plana y anodina. Por supuesto, ocupando la plaza del pobre incauto que le llevan a subir una “montañita” o hacer una “rutilla”, siguiendo la estela de mi Jesus Calleja particular, Txurren o Santi…Aunque a veces soy yo que el que hace de Jesus Calleja, eh Auñon…?

Quien me iba a decir hace solo 12 meses que ahora, en este momento estaría escribiendo estas líneas, ya no en mi casa sino en mi “otra” casa. Que estando como estaba hace menos de un año, sin ningún tipo de ilusión, siendo empujado por la vida y la sociedad, sin ningún control de la misma, y peor aún, sin intención de coger las riendas de mi destino, pasado tan solo unos meses me viera pedaleando en solitario hacia una ciudad meta del destino de muchos. Haciendo caso a mis tripas, y en una noche de copas, que se me pasara por la cabeza que tenía que hacer algo grande y reafirmarme como persona en este mundo. En pegar un golpe sobre la mesa y decir, que sí que soy uno entre mil millones pero que soy único y especial, que como yo no hay nadie, los hay mejores, peores pero nadie igual que yo.

Recuerdo perfectamente el momento en el que decidí hacer el “viaje de mi vida”, una noche de Enero tomando una copa, dándola vueltas con manos temblorosas, y sintiéndome el hielo de esa copa, movido por la mano y derritiéndose mientras el líquido al que enfría va desapareciendo. No quería ser ese hielo. Levanté mi vista y vi a mi primer compañero de andanzas ciclistas y le dije lo primero que se me pasó por la cabeza: “este año me hago el camino de Santiago solo, desde casa, y lo quiero hacer SOLO”. Había que recalcárselo porque si no se me acopla con toda su buena intención. Me dio la mano y no olvidaré sus palabras: “tronco Felipe es lo mejor que puedes hacer”.

Y no se equivocó. Pasaron los meses desde que tomé mi decisión y llegado el mes de Abril, salí de casa con la incertidumbre total del que no sabe que le surgirá pasada la primera esquina de su barrio y durante los siguientes 700kms. Se consiguió con esfuerzo, agobios, soledad, aburrimiento, incertidumbre, miedos pero también alegría, risas, emociones y sobretodo, un sentimiento de suficiencia y de logro que jamás había experimentado. El subir cada collado, colina o puerto y mirar atrás y ver todo lo andado y mirar adelante y ver el paisaje con incertidumbre y ansias de descubrir nuevos sitios y nuevas personas. Me sentía un pequeño Marco Polo, porque aunque esté todo conocido y trillado, está conocido por otros, no por nosotros mismos.

Fue el viaje de mi vida y gracias a él creo que estoy donde estoy. Porque pasados unos meses, en otra noche de copas se me pasó por la cabeza el independizarme. Y tomé esa decisión y aquí estoy , solo en un salón semivacío, en un minipiso y de alquiler. Quien me lo iba a decir hace menos de un año. Es curioso, pero las decisiones más importantes de mi vida las he hecho en una noche de copas, y quizás para muchos está mal hecho pero bajo mi punto de vista no es así. Estamos siempre cohibidos por nuestra conciencia, nuestros miedos, nuestros temores a las opiniones adversas, al que dirán, a las ataduras de padres, trabajos, amigos… Y si hubiésemos hecho la mitad de las cosas que pensábamos un poco pedillos, no nos iría mejor ni mucho menos, pero seguramente tendríamos más que contar y casi seguro que no sería malo.

Con estas palabras quiero animar a todo aquel que me lea, que serán pocos, no a beber como descosíos…que os veo venir… sino a que por muy mal que se esté, siempre se sale adelante, y que jamás te tienes que comparar con los demás, sino con uno mismo en otro momento de tu vida. Ahí es donde sacas una verdadera comparación u opinión objetiva. Que no debemos ser tan críticos con nosotros porque ya de eso se encargan los demás. Y que siempre soñemos y nos emocionemos con algo, que tengamos una meta, la que sea y que no nos frustre la misma, que ya llegará, sin olvidar disfrutar del camino hasta la misma.

Escribo estas palabras para que, más que nada, yo mismo las lea dentro de unos meses, semanas o días, y me anime. Porque todos somos fuertes pero también débiles, yo como el que más. Y cuando estemos flojillos solo debemos pensar que seguramente al día siguiente estaremos igual pero al otro seguro que no. Porque cuando uno lleva 95kms y 8 horas pedaleando por las sierras de Ronda y ve un escollo del 20% que hace que todos los corredores se bajen de la bici y tu, por tus santos memoles varoniles, aprietes los dientes y te retuerzas en la bici, simplemente por decir otras cuestas te han vencido pero esa no. Y que tras esa cuesta ves un paisaje inmenso, te paras, lo fotografías, ves meta y todos aquellos que habías adelantado en la cuesta te adelantan en ese momento. Eso es lo que nos hace especiales.

O que un mes después, con dolores todavía tras el esfuerzo de la carrera anterior, preparas una escalada a una “montañita” de 2500 metros de altura, te las prometes felices, subes por la nieve sin mirar abajo, rampas con más de 50º de inclinación, y cuando casi haces cima te tiemblan las piernas, miras por donde has venido, te sientas y le dices a tu Jesus Calleja particular: “tronko, tengo vértigo…”. Te acuclillas, abrazas tus piernas, tiemblas por el frio y los nervios, controlas un pequeño ataque de ansiedad gracias a tu compañero y a uno mismo, te armas de valor, te medio engaña el amigo y uno mismo y te lanzas ladera abajo…siendo más feliz cuando vuelves al punto de partida que cuando haces cima.

Curiosa y divertida es la vida. Pero para darnos cuenta de ello tenemos que sacar el Jesus Calleja que llevamos dentro.

Un abrazo muy fuerte desde el RuteroVerde a todos aquellos que me rodean y que, aunque no se den cuenta son unos Jesus Calleja por la cantidad de desafíos extremos que culminan cada día de sus vidas. FELIZ AÑO 2011!!!!