lunes, 24 de enero de 2011

Subida al Ocejón






Lunes, 10 de Enero. Primer día libre tras la vorágine de compras navideñas, que este año por cierto no ha sido tanta. Pero curiosamente, por no haber sido tanta ha sido más estresante que otras pasadas, curioso...
Mañana fría, por no decir madrugada por respeto a muchos trabajadores que salen a esas horas a sus respectivos trabajos. Miras el reloj y al compañero Txurren, y vuelves a mirar al reloj sin dar crédito de ello. "¿será posible que estoy viendo a Luiso a las 6 de la mañana, despierto y vestido!!!???". Llevamos mes y medio currando sin apenas descanso y para un día que podemos hacerlo no se nos ocurre otra cosa que dormir 5 horas, vestirnos de sucedaneo de goretex, echar todo tipo de comida psedusana a la mochila, una muda de calcetines modelo "porsiacaso" y tirar para pueblos que en linea recta están muy cerca de la capital, pero para qué hacer líneas rectas cuando podemos curvear.
Luego, a la vuelta y tras conocer a las gentes del lugar (1 o 2 personas), nos dimos cuenta que elegimos el camino largo...siempre pasa eso, al principio escoges o das con la forma larga de hacer las cosas, y me atrevería decir que la bonita. La segunda tiras por lo fácil...
Hablando de la primera forma de hacer las cosas, es decir la larga y complicada, y dándote cuenta de que te has perdido,eres consciente de ello, te mosqueas y dices: "...Txurren creo que era por ahí atrás...ahora damos la vuelta"...20kms después..."sabes lo que te digo Luis? que ya es mejor que sigamos por aquí". Y gracias a eso disfrutamos de la sierra indómita y casi salvaje del norte de Guadalajara. Un lugar por descubrir, y espero que no le de por ello a los 6 millones de madrileños.
Bueno que me lío como siempre. Me pongo en modo "Espronceda" y no hay quien me aguante...
La subida al Ocejón es relativamente sencilla. Pero lo necesitábamos, tras los dos últimos fiascos del Pico del Lobo y el Almanzor.
Es una montaña no muy alta, 2050 metros, pero sí muy representativa y simbólica. Es el centro que une y separa la comarca de los "pueblos negros" de Guadalajara. Los une porque es la montaña "símbolo" de la zona, montaña que se ve desde cualquier punto, casi montaña isla con un aspecto muy distinto desde donde se mire. Por un lado progresiva y de formas suaves, y por otro lado con un aspecto más agreste, alpino y casi cortante. Y los separa simplemente porque no existe carretera que la suba, sino que la rodea, convirtiéndose los trayectos para ir a los pueblos de las dos vertientes en una pequeña excursión por la alta Alcarria. Como ya supondreis, elegimos subirla por la zona progresiva, y es que ya sabeis que yo soy un amante del Progressive...
La ascensión la realizamos desde Majaelrayo, aunque también se puede hacer desde el pueblo que está en la otra vertiente, Valverde.
Encontrar el camino al Ocejón se torna difícil, ya que sale de una de las 7 calles del pueblo, pero dar con ella sin más gente a la que preguntar que a 3 perros, un gato y un gallo pues como que es complicadillo. Curiosamente nos saltó un perro ladrando y gruñendo sin parar, en un principio parecía como que nos estaba echando pero en realidad nos guió perfectamente al camino...es decir, que nos estaba echando. Y bueno, durante los primeros metros gozamos de la compañía de un gato que, o estaba en celo o falto de amigos, porque le gustaba bastante el roce. Nosotros que carecemos bastante del cariño en general no le hicimos ascos al felino y nos dio pena cuando el bichejo miró atrás y vió que se había alejado demasiado del pueblo, y regresó...como si la madre le hubiera llamado diciendo "rrrriiiiiichal que se te enfrian las salchichas!!!"
Continuamos la subida, al principio entre jaras y monte bajo, y a medida que ganabamos altura iba siendo sustituida por bosquecillos de melojos y jovenes robles. La subida se realiza a traves de una senda bien delimitada hasta que llegamos a un collado entorno a los 1800 metros, donde la vegetación es sustituida por piedras, canchales y cuchillares (ya otro día explico lo que es eso). Intentamos seguir las indicaciones pintadas en amarillo en las rocas, las cuales te obligan a pensar en quien coño se subió con un cubo y una brocha y se puso a pintar las piedras. Que si fuera un poco cabroncete, te pinta para otro sitio y lo mismo te manda a su restaurante... Como dichas indicaciones desaparecen por la nieve y la niebla que siempre nos acompaña, tiramos de tecnología y sacamos el gps. Bendito aparato que te puede llevar a meta o a la muerte más espantosa.
"Segun el gps es por aquí Felipe". Esa es una de las frases que más se utiliza con ese aparatillo, a la que le responde siempre un "seguro?". Pues bien, seguimos las indicaciones del gps y como que nos parecía raro y difícil, ya que andábamos entre piedras con forma de cuchillos, pero bueno si lo dice el gps...y como soplo de aire fresco y un arrepentimiento de última hora de algún ser supremo, se levanta por unos segundos la nube y ves que estás al filo de lo imposible y/o/u lo absurdo, subiendo por donde no debes con un barrancazo a tu derecha y observando que lo que antes creías que era cumbre, es simplemente una roquita. Por supuesto la has cagado, tienes dos opciones, volver atrás o "gatear" por la roca y desear que al otro lado esté la subida buena. Como somos hombres elegimos la segunda opción. Gateamos, rodeamos la "roquita" y ante nosotros se extiende una esplanada con tintes de valle glaciar, y al final de la misma siguiendo los cercos que dejan 3 arroyos que nacen en la cumbre pero que en ese momento son simplemente roca y nieve, vemos el final de nuestra meta. Estamos lejos y nos va a costar. Sopla el viento fuerte, cada vez hay más nieve y no tenemos muy claro de por donde tirar, hasta que vemos unas huellas. Yo, que soy muy dado por las huellas y los bichillos, medio intuyo que son de zorro. Las sigo por seguirlas y de repente 500 metros más adelante esas huellas se cruzan con las de otro zorro, pero este zorro calza un 45 de pie por lo menos. Ahora sí que es más fácil, solo hay que seguirlas y listo. Todo esto lo piensa tu cabezota porque no tiene otra cosa que hacer, pensar en eso, pensar en dar pequeñas pisadas coordinadas con los bastones y en acompasar la respiración.
Llegamos a un último collado, quizás a unos 50 metros de desnivel de la cima pero los más difíciles. Tenemos que vigilar bien donde pisamos ya que todo es roca y hielo. Y haber, si nos caemos no nos vamos a matar pero sí que nos podemos quedar un poco más tontos de lo que estamos. Esto no es "Desafío Extremo", en todo caso "Desafío Absurdo"...el humor no lo debemos perder nunca y menos en esos sitios inviables para la vida.
Hemos llegado a la cresta del Ocejón. El aire nos dá en la cara y en la espalda, a un lado y al otro vemos aire, nubes, niebla, pequeños pueblos...solo falta que pase un helicoptero en vuelo rasante y le saludemos. Hemos coronado, hemos tocado cima, nos hemos salvado nosotros y a todos nuestros compañeros. Son solo unos segundos de estancia en el punto más alto, atrás quedan 4 horas de subida, y tras de sí nos esperan otras tantas de bajada. Pero da igual. Hoy estamos por encima del resto, sobretodo de lo malo. Luis llama a su mujer, Olga lo hemos conseguido. Yo no llamo a nadie, no hace falta, miras arriba, cierras los ojos, abres los brazos y sientes que algo nuevo entra dentro de tí, energías renovadas para unos cuantos días. Ese sentimiento desaparece cuando te viene una racha de viento que te espabila y te dice que "si que muy bonito pero tira pa´bajo que te vas a constipar".
Efectivamente, abajo en el coche empezó el primer estornudo y llegando a Móstoles ya había perdido la cuenta de los mismos.
De la montaña me traje un constipado, un bajón físico enorme pero un subidón de energía verde que es mi gasolina. Y creo que la de todo el mundo.
Entre los pueblos negros vimos la luz por unos instantes.
Vuelve el RuteroVerde

viernes, 31 de diciembre de 2010

el desafio no lo buscas, te llega






Comienza de nuevo Desafío Extremo, estamos en Diciembre y vuelvo a ver como este buen hombre, Jesus Calleja, escala, bucea, desciende…en fin, un montón de cosas. Para él nada nuevo, para mí un disfrute para la vista y un afloramiento de sentimientos y emociones simplemente viendo la televisión. Este leonés tiene algo especial, porque aunque para él sean esfuerzos y retos que ya ha vivido muy de cerca, sigue emocionándose como si fuera la primera vez que escala una montaña o desciende por rápidos imposibles. Y no solo disfruta él sino que hace partícipe al invitado que le acompaña o tanta gente que está al otro lado de la pantalla. Yo soy uno de ellos…

No puedo evitar emocionarme, que se me erice el pelo, sonrojarme y disimular alguna que otra lágrima al ver al pobre incauto que le acompaña como sube una montaña de 6000 metros. Y el muy jodío luego después de emocionarse también, dice un chascarrillo y se desternillan de risa, cuando hace unos instantes se estaban planteando abandonar.

Y por qué me emociono. Simplemente porque yo, salvando las distancias, he vivido también esos micromomentos, que en el cómputo global de nuestra vida es un 0.0000001% de nuestra existencia pero que sin ellos esta vida sería plana y anodina. Por supuesto, ocupando la plaza del pobre incauto que le llevan a subir una “montañita” o hacer una “rutilla”, siguiendo la estela de mi Jesus Calleja particular, Txurren o Santi…Aunque a veces soy yo que el que hace de Jesus Calleja, eh Auñon…?

Quien me iba a decir hace solo 12 meses que ahora, en este momento estaría escribiendo estas líneas, ya no en mi casa sino en mi “otra” casa. Que estando como estaba hace menos de un año, sin ningún tipo de ilusión, siendo empujado por la vida y la sociedad, sin ningún control de la misma, y peor aún, sin intención de coger las riendas de mi destino, pasado tan solo unos meses me viera pedaleando en solitario hacia una ciudad meta del destino de muchos. Haciendo caso a mis tripas, y en una noche de copas, que se me pasara por la cabeza que tenía que hacer algo grande y reafirmarme como persona en este mundo. En pegar un golpe sobre la mesa y decir, que sí que soy uno entre mil millones pero que soy único y especial, que como yo no hay nadie, los hay mejores, peores pero nadie igual que yo.

Recuerdo perfectamente el momento en el que decidí hacer el “viaje de mi vida”, una noche de Enero tomando una copa, dándola vueltas con manos temblorosas, y sintiéndome el hielo de esa copa, movido por la mano y derritiéndose mientras el líquido al que enfría va desapareciendo. No quería ser ese hielo. Levanté mi vista y vi a mi primer compañero de andanzas ciclistas y le dije lo primero que se me pasó por la cabeza: “este año me hago el camino de Santiago solo, desde casa, y lo quiero hacer SOLO”. Había que recalcárselo porque si no se me acopla con toda su buena intención. Me dio la mano y no olvidaré sus palabras: “tronco Felipe es lo mejor que puedes hacer”.

Y no se equivocó. Pasaron los meses desde que tomé mi decisión y llegado el mes de Abril, salí de casa con la incertidumbre total del que no sabe que le surgirá pasada la primera esquina de su barrio y durante los siguientes 700kms. Se consiguió con esfuerzo, agobios, soledad, aburrimiento, incertidumbre, miedos pero también alegría, risas, emociones y sobretodo, un sentimiento de suficiencia y de logro que jamás había experimentado. El subir cada collado, colina o puerto y mirar atrás y ver todo lo andado y mirar adelante y ver el paisaje con incertidumbre y ansias de descubrir nuevos sitios y nuevas personas. Me sentía un pequeño Marco Polo, porque aunque esté todo conocido y trillado, está conocido por otros, no por nosotros mismos.

Fue el viaje de mi vida y gracias a él creo que estoy donde estoy. Porque pasados unos meses, en otra noche de copas se me pasó por la cabeza el independizarme. Y tomé esa decisión y aquí estoy , solo en un salón semivacío, en un minipiso y de alquiler. Quien me lo iba a decir hace menos de un año. Es curioso, pero las decisiones más importantes de mi vida las he hecho en una noche de copas, y quizás para muchos está mal hecho pero bajo mi punto de vista no es así. Estamos siempre cohibidos por nuestra conciencia, nuestros miedos, nuestros temores a las opiniones adversas, al que dirán, a las ataduras de padres, trabajos, amigos… Y si hubiésemos hecho la mitad de las cosas que pensábamos un poco pedillos, no nos iría mejor ni mucho menos, pero seguramente tendríamos más que contar y casi seguro que no sería malo.

Con estas palabras quiero animar a todo aquel que me lea, que serán pocos, no a beber como descosíos…que os veo venir… sino a que por muy mal que se esté, siempre se sale adelante, y que jamás te tienes que comparar con los demás, sino con uno mismo en otro momento de tu vida. Ahí es donde sacas una verdadera comparación u opinión objetiva. Que no debemos ser tan críticos con nosotros porque ya de eso se encargan los demás. Y que siempre soñemos y nos emocionemos con algo, que tengamos una meta, la que sea y que no nos frustre la misma, que ya llegará, sin olvidar disfrutar del camino hasta la misma.

Escribo estas palabras para que, más que nada, yo mismo las lea dentro de unos meses, semanas o días, y me anime. Porque todos somos fuertes pero también débiles, yo como el que más. Y cuando estemos flojillos solo debemos pensar que seguramente al día siguiente estaremos igual pero al otro seguro que no. Porque cuando uno lleva 95kms y 8 horas pedaleando por las sierras de Ronda y ve un escollo del 20% que hace que todos los corredores se bajen de la bici y tu, por tus santos memoles varoniles, aprietes los dientes y te retuerzas en la bici, simplemente por decir otras cuestas te han vencido pero esa no. Y que tras esa cuesta ves un paisaje inmenso, te paras, lo fotografías, ves meta y todos aquellos que habías adelantado en la cuesta te adelantan en ese momento. Eso es lo que nos hace especiales.

O que un mes después, con dolores todavía tras el esfuerzo de la carrera anterior, preparas una escalada a una “montañita” de 2500 metros de altura, te las prometes felices, subes por la nieve sin mirar abajo, rampas con más de 50º de inclinación, y cuando casi haces cima te tiemblan las piernas, miras por donde has venido, te sientas y le dices a tu Jesus Calleja particular: “tronko, tengo vértigo…”. Te acuclillas, abrazas tus piernas, tiemblas por el frio y los nervios, controlas un pequeño ataque de ansiedad gracias a tu compañero y a uno mismo, te armas de valor, te medio engaña el amigo y uno mismo y te lanzas ladera abajo…siendo más feliz cuando vuelves al punto de partida que cuando haces cima.

Curiosa y divertida es la vida. Pero para darnos cuenta de ello tenemos que sacar el Jesus Calleja que llevamos dentro.

Un abrazo muy fuerte desde el RuteroVerde a todos aquellos que me rodean y que, aunque no se den cuenta son unos Jesus Calleja por la cantidad de desafíos extremos que culminan cada día de sus vidas. FELIZ AÑO 2011!!!!

lunes, 15 de noviembre de 2010

Momento de colgar la bici



Cuantos serán ya...4000?...5000?...los que sean pero ya son muchos kilómetros, pero no demasiados. Para mí como para otros muchos, nunca son demasiados kilómetros, más bien al contrario. Siempre te quedan cosas pendiente por hacer, puerto sin subir o ruta sin participar, por culpa del calendario laboral, el calendario pachanguero, los caprichos del destino, las ciclogénesis explosivas o por culpa de nuestra curiosa capacidad para enfermar cuando no debemos.
Yo creo que solo hay un momento en el que pensamos que nos hemos pasado en kilometraje, y es justamente cuando empiezas con el sol saliendo por la izquierda y ves que ya se está inclinando peligrosamente a la derecha, mientras que uno se plantea: a) si ha elegido bien el último cruce...b) por qué te fías tanto del google earth...c) la última vez que hago caso a Santi...Pero bueno, solo es un ratín, llegas al coche atardeciendo y a casa anocheciendo, te duchas dormitando, cenas estirando, sueñas pedaleando y te despiertas mirando por la ventana la sierra en la que ayer la cagaste, la liaste pero también la disfrutaste como un niño pequeño con su Supercinexin nuevo.
Pero para poder disfrutar de estos momentos también es necesario descansar y hacer otras tantas cosas. No somos profesionales, pero también tenemos nuestra temporada no marcada por el calendario de competición sino más bien por el calendario Zaragozano (ese que predice el tiempo de un año a otro). Ahora que viene el mal tiempo, nosotros los ciclistas de "palo" aprovechamos para salir más por la noche, el copeo, las cenas, los amigos, la familia...es superpositivo hacer estas y otras tantas cosas más, porque así, inconscientemente, cargas las pilas para meses venideros en los que deseas que haga un día de sol, aunque no se pase de los 5º de temperatura. Es momento de dedicar tiempo de tu vida a cosas cotidianas y a la vez, abrir espacio para otras cosas, nuevos proyectos y obligaciones que estaban por ahí adormecidas pero que han levantado la mano y las hemos dado el protagonismo que ahora se merecen.
Aun a sabiendas de todo eso no puedes evitar soñar y marcarte nuevas metas para el año que viene. Y mientras unas buenas amigas miran el atardecer de la Alhambra como lo que es, un espectáculo del hombre y de la naturaleza, servidor mira más allá de la Alhambra, ve la Sierra Nevada, por supuesto nevada, el pico Veleta dominando toda la vega del Genil, y yo en solitario o en compañía de el de siempre o de los de siempre dominando al Veleta, que ya nos venció una vez pero seguro que dos no. No pude evitar llamar al que nunca me dice que no en estas locuras..."Santi, el Mulhacen nos está llamando y lo sabes" y por supuesto que él lo sabe, pero como somo así de ansias ya que estamos en Andalucía, aprovechamos y luego hacemos los 101 kms de la legion en Ronda, ya que así nos vendrá muy bien para poder acabar con dignidad los 160 kms del Soplao en Cantabria...y bueno, porque se me acabó la batería que si no me veía en Julio subiendo el Tourmalet en el grupo de Contador...
En fin, soñar es gratis y gratis es mirar a tu alrededor y ver nubes a tus pies, el sol a la altura de tus ojos, el brillo del mar a unos pocos kilómetros y a otros pocos kilómetros la ciudad de Granada. Eso es gratis pero también es impagable.
Bueno, creo que es momento de colgar la bici...

domingo, 24 de octubre de 2010

30 años "pedaleando"






Gozamos de un idioma muy rico, con miles, millones de palabras, pero aún así muchas de ellas tienen significados distintos, dependiendo de la situación y el contexto. La palabra pedal es una de ellas, e inevitablemente va muy unida a mi y a más de uno de los que me rodean...
Hace una semana estábamos pedaleando...nos levantamos muy temprano para ello, y anoche nos acostábamos justo cuando hace una semana nos levantábamos, justamente para eso, para pedalear...
No todo en esta vida va a ser deporte, mantener una dieta más o menos sana, unas horas de sueño establecidas o llevar un reloj que miramos contínuamente para saber cuantas pulsaciones por minuto llevamos. También hay momentos para sobrehidratarse con bebidas espirituosas, ganarle horas a la noche y mirar también un reloj, pero para saber si tienes tiempo de tomarte la última, aunque para esto último siempre hay tiempo, no?
Ayer celebré una edad temida por muchos, y yo entre ellos. Una edad, que vista en la lejanía de los veintitantos se toma como una edad de inflexión, de toma de grandes decisiones, de pautas a seguir, de madurez obligada, una edad con canas...
Pero todo lo contrario, ha sido llegar a la treintena y mirar para atrás y no poder evitar esbozar una sonrisa cómplice, pícara, divertida y satisfactoria. Porque increiblemente, al recordar lo vivido prevalece lo bueno sobre lo malo. Cosa que normalmente no me ocurre al pensar en el presente o en el pasado más cercano, en el cual domina los momentos malos sobre los buenos. Dando a entender en muchas ocasiones que las cosas malas no lo son tantas, y las que sí lo son se convierten hasta buenas, porque te enseñan, te hacen madurar, te envalentonan y hacen callo en nuestra personalidad.
Quien de nosotros, cuando era más jovenzuelo no pensaba en como estaría con 20 años, si con 25 se habría ido de casa, si con 30 estaría formando una familia o con 40 sería jefe, tendría su propia empresa o estaría viviendo debajo de un puente. Llegas a esas edades y recuerdas cuando te proyectabas en un futuro, que en realidad no era el tuyo sino el preestablecido, que cosas no? Y ahora que estoy en una de esas "fatídicas" edades no hago ese ejercicio de prospección y solo pienso en una cosa..."quien coño me iba a decir a mi que iba llegar tan apañao a los 30". Y es cierto, me encuentro muchísimo mejor con 30 que con 25, más sano, fuerte física y anímicamente, y con muchísima más energía para afrontar lo que venga. De ahí, que ya no me sorprenda tanto esa gente mayor que hace cosas que ni te las planteas tu, como ir a bailes de salón, hagan bodyjump o pilates....:) La edad no nos envejece, nos envejecemos nosotros, y creo que es algo que no nos podemos permitir.
No voy a hacer un resumen de mi vida, porque no creo que interese a nadie, y ni siquiera lo voy a hacer de este último año. Todo aquel que lea este blog en un momento de hastío de tarde de domingo, conoce mi vida de sobra y no hace falta recalcar esos "momentazos" típicos de mi existencia, porque seguro que han formado parte de ellos. Pero si quiero recalcar que creo que he vivido el mejor año de mi vida, el cual lo empecé hundido literalmente en la miseria y que, gracias a los COLEGAS, el deporte, la naturaleza, el musicón, y por qué no decirlo, a mi mismo, no es que haya salido adelante sino que he salido mejor que nunca. Colegas que ayer junté porque sí, eran muchos pero no demasiados, faltaban todavía unos cuantos y muy importantes. Gente totalmente distinta entre sí, con muy distintas maneras de vestir, pensar, sentir, vivir...pero con algo en común...el menda lerenda. Y es algo para lo cual sentirse orgulloso. Ver como todos aceptaron mi invitación, haciendo temblar a la pobre de mi cartera, y luego haciendo temblar mis labios, ojos y manos... Fue una noche emocionante, la cual aumentó el sentimiento que últimamente me inunda por los cuatro costados, el sentirme único y especial. Y no es, ni narcisismo ni creerme el centro del mundo, es simplemente lo que siento, y no es darme a mi importancia sino todo lo contrario, es valorizar más si cabe a toda mi gente.
Es curioso como empezó la noche, con unas pinzas para arrancar mi coche, gracias a mi buen amigo Txurren, un artista en todos los sentidos y modelo a seguir. Mientras tratábamos de arrancar en boxes al ferrari, Auñon haciendo de anfitrión y organizando a los "invitados" durante una hora, el pobre presentando a gente que no se conoce de nada y temiendo que no llegara, más que nada porque le tocaría pagar a él...:) que agusto te quedaste cuando entré por la puerta jodio. Santi, que desde Málaga no paraba de llamar el pobre, habría sido su noche, aunque su noche le espera en el próximo 2011...Arantxa, que como yo, sin conocer casi a nadie y siendo muy distinta al mundo en general, la tía se pone hablar con el menos esperado relajándome a mi por esa parte, un ejemplo a seguir como persona y esa sí que es única. Seguiría con cada uno de ellos, pero coño, sois 30, curioso verdad, y joder, que momentos me habeis brindando cada uno, tanto anoche como durante estos últimos años, desde visitar festivales, ir a conciertazos, atravesar media España en bici, conocer otras culturas, otras formas de vida, y en definitiva, hacer que me acuste con una sonrisa en la boca.
Así hasta acabar la noche con unas alas rosas en mi espalda, regalo de unas amigas muy especiales. De la pinzas a las alas de princesa. Como me dijo Txurren, esta noche promete Felipe...y si Luis, esta noche y practicamente estos 30 años han sido para enmarcar...;)
Las fotos que cuelgo son del último año, porque en definitiva ha sido un resumen de mi vida en general. Una vida pequeña, pero formada por grandes momentos.
30 años pedaleando y que vengan muchos más.

domingo, 17 de octubre de 2010

Talajara 2010...una combinación perfecta






La Talajara es algo más que una carrera, lo hemos sentido en nuestras propias carnes. Es una necesidad o una escusa para muchos ruteros. Una necesidad para justificar días y días de entrenamiento y salidas. Y una escusa para salir de Madrid, meter la bici en el coche de madrugada y largarte a otra provincia. Hablo de Madrid porque esta carrera, pese a disputarse en Talavera de la Reina, seguro que más de la mitad de los participantes son de Madrid. Debido a la cercanía y que sobretodo en nuestra comunidad no tenemos ninguna carrera de este tipo y este calado.
Es algo más que una carrera porque en realidad son dos.Una de 125kms y otra de 80kms. En la primera participamos nosotros y otros 1497 participantes más o menos preparados. Y en la segunda, otros 1500 participantes pero quizas algo más "flojillos". Y eso es lo bonito, que es una carrera larga en ambas opciones pero mucha gente la puede disputar y después llegar a su casa y decirle a los suyos que se ha hecho 80kms. Solo bastaba ver la cara de niños o no tan niños llegando a meta, sonrisas, saludos, abrazos con novias/os, mirar su cuentakilometros, último trago de agua y un gran suspiro.
Una carrera que como tal no es pero que aun siendo totalmente amistosa no puedes evitar mirarla en el calendario con respeto y preparar tu propio calendario de entrenamiento. Han sido días y días haciendo malabarismos con el trabajo, cuidando la dieta, las horas de sueño y las piernas. Aun a sabiendas que lo máximo a lo que aspiras es a no llegar con tirones, calambres o caídas, pero también a llegar con un mínimo de dignidad y satisfacción por haber dado todo lo que tienes dentro. Temes la última noche, porque el madrugón es considerable y es practicamente imposible acostarte un sábado a las 10 de la noche...es algo antinatural.
Al final la lías, te acuestas a las 12 de la noche y al apagar la luz, haces un esfuerzo de abstracción y piensas en tus otros dos amigos como estarán...durmiendo...intentando dormir...estirando...lo que sea, pero DUÉRMETE!!!
Suena el despertador...6 de la mañana!!! Te levantas como un autómata, confundes la leche con el zumo y lo mezclas con el café...untas las tostadas con un tenedor...confundes el desodorante con la laca...te asomas por la terraza y ves a tu colega Auñon esperandote abajo, junto a tu coche. Por el amor de dios, si hay más posibilidades de que nos hagan un control de alcoholemia a estas horas que de participar en una carrera. Pero lo que es la vida, o el repartir esfuerzos, culpas o responsabilidades. Ese sueño y duermevela desaparece al unirte a tu compañero y ver que tiene la misma ilusión que tu en sus ojos...ninguna. Metemos nuestras bicis en el coche, por enésima vez en esta semana, y arrancamos...nos incorporamos a la N-V y la imagen nos sorprende. La carretera está repleta de coches en nuestra misma dirección, vamos todos a lo mismo. Coches cargados de bicis en bacas, enganchadas a carros, malmetidas dentro. Que nervios. Santi llega ya que nos adelantan. Un viaje corto con muy buena música, y justo el amanecer llegando a Talavera. Aprecias a la derecha la imponente mole del Almanzor, espectador de lujo de esta carrera. Y a la izquierda, otras montañas que no serán espectadores sino jueces de la misma, los Montes de Toledo. Y en medio el río Tajo. Es un escenario perfecto en un día perfecto.
Lo mejor de estas pruebas son los nervios del principio, montando las bicis, tienes tiempo de sobra pero el movimiento te acelera, quieres estar allí ya y pasa lo de siempre, se te olvida cerrar el coche, donde he dejado las llaves, esta bici no es mia...y derepente oyes a una muchacha: "alguien tiene una rueda de sobra???". Nos miramos y....JAJAJAJAJAJA...este país es genial.
Llegas a la línea de salida y bueno, solo se nos ha adelantado 1000 tíos, bien. Arrancas y en las primeras pedaladas se te van todos los nervios y lo único que piensas es en no pinchar y en no caerte, vigilar al de alante, no hacer brusquedades y gritar el nombre de JOSEEEEEE para tenerle controlado por detás o por delante.
Durante 6 horas vives todo tipo de percances. Es una lucha contína segundo a segundo, pedalada a pedalada, sin permitirte el lujo de cuanto tiempo estarás pedaleando porque si no te undes. Y deseando que aquella montaña a la que te diriges no sea la que tienes que subir, por favor.
Atraviesas tuneles ya conocidos por rutas anteriores, pero afortunadamente estos están iluminados, porque si no, entre la oscuridad, el polvo, la risa floja y las lágrimas en los ojos por la risa, no es que dificultasen esos metros de penumbra, sino que seguramente dificultarían mi facilidad para masticar o morder en un futuro.
Tras 50kilometros en la Via Verde de la Jara, giras a la izquierda después de saludar entre el gentío a paisanos de mi pueblo extremeño (el mundo es un pañuelo), y afrontas la verdadera carrera...Los Montes de Toledo, y ahi se acaba el "paseo" para empezar de verdad a sufrir. Y bueno, se sufre pero no tanto por lo dicho anteriormente, no tienes que pensar en lo que te queda a lo lejos sino en lo más cercano, evitar esa pedazo de piedra, en no meter el pie hasta el fondo del charco o en adelantar a unos cuantos "pancetillas". Así, sin darte cuenta has pasado de 500 a 900 metros sobre el nivel de mar, y pasas de ver las Villuercas a ver Gredos, el valle del Tajo y lanzarte cuesta abajo. Es curioso, cada vez subo peor y bajo mejor...será la edad.
Siempre pendiente de Jose y el de mi, y pensando donde coño andará Santi. Seguro que comiendo migas no estará y seguro que se habrá caido como siempre.
Pasas por pueblos como Buenasbodas, Alcaudete o el Membrillo, ves a sus gentes muy humildes salir a la calle a darnos cuatro ánimos y hacernos unas migas típicas, y es algo bonito porque en muchos de estos pueblos, la vida se reduce a 4 quehaceres que van desapareciendo con la gente mayor, y bueno, esto no arregla el mundo pero por lo menos da algo de color por un día a estos pueblos grises. Tanto como a nosotros nos hace ver que hay algo más que edificios, asfalto, semáforos y tráfico en la vida. Nosotros nos sentimos privilegiados por donde vivimos y ellos no tanto, cuando creo que es al revés.
Ya es cuesta abajo, nos dice un paisano. Y tiene razón, si no fuera porque el organizador, así que subimos una última tachuela rodeados de encinas y matojos. El aire está perfumado con un auténtico olor mediterráneo, jaras, higueras, zarzas...Y el olor a meta, se lo digo a Jose. Mi cuerpo ya huele a meta y quiere llegar YA. Una bajada vertiginosa y ahí está Talavera, freno un poco, subimos al asfalto, bendito asfalta, agarro la mano de mi compañero y pensamos..."una más sin estropicios y desgracias". Ahí está la meta compañero...6 horas y sin problemas...FELIPE HE PINCHADO!!!!..a un metro de meta. Tenemos una flor en el culo sin ser primavera.
Nos espera Santi, nos abrazamos, recogemos bártulos y fin de otra minihistoria más. Estás cansado, no quieres pensar en más pruebas pero la cabeza ya barrunta...he visto un maillot que pone "Los 10000 del Soplao". Eso son palabras mayores, pero solo es eso...palabras.
Talajara 2010. 125kms. 1550 metros de desnivel. 6 horas. 20,5 km/h media.
Una combinación perfecta.

jueves, 14 de octubre de 2010

Orgullo verde






Un título quizás estraño para esta nueva entrada de blog. Hoy cumplo 30 años, y durante mi vida he tenido múltiples celebraciones, mejores, peores, originales, típicas, solo, en pareja o en grupo. Pero la de hoy es con diferencia la mejor. Y de ahí el por qué de mi orgullo. Orgulloso de lo que hago, orgulloso de lo que siento, orgulloso de lo superado, orgulloso de lo vivido, orgulloso de lo que me rodea y orgulloso de mis amigos.
Sacado del contexto, hoy puede haber sido una quedada más de 3 buenos amigos, pero lo común a veces no es tan fácil y sobretodo lo común no signifaca que pierda fuerza o significado. Común es bajar después de subir, común es cansarte durante un ejercicio, común es tener sed y beber...pero no tan común es mirar a tu izquierda y ver a tu amigo del alma...y mirar a la derecha y ver a tu otro amigo del alma. Y menos común mirar a tu alrededor y estar en un sitio privilegiado de la sierra madrileña. Sierra común a muchos, pero con rincones concedidos tan solo a privilegiados y gente con ganas de ir un poco más allá de donde va el resto.
Hoy ha sido un día grande porque cosas tan simples como juntarse a hacer un poco de ejercicio y reconfortarlo luego con una buena comilona, hacen que cobren un valor mucho mayor.
Son 30 años y a medida que va pasando el tiempo más orgulloso me siento conmigo mismo y todo ello se lo agradezco a este deporte (y a muchas otras cosas más), pero este deporte te hace ver aspectos de la vida que los tenemos escondidos, compañerismo, afan de superación, rabia, valentía, miedo, supervivencia, autoestima...y muchas cosas más.
Gracias a este deporte conoces sitios como los de hoy. Sierras escondidas con pueblos recónditos que hasta hace muy poco estaban aislados ya no por la capital de la comarca, sino por la capital de España, a tan solo un centenar de kilometros. Sierras adulteradas por el hombre, como casi todas, pero con un toque virgen y salvaje que no ves en otros lugares. Con barrancos vertiginosos, que acaban en autenticos cuchillos de piedras, moldeados por riachuelos de aguas cristalinas en los cuales puedes observas truchas o con algo de suerte, alguna nutria. Pinares y hayedos, lugares perfectos para andar y perderse, sorprender a buitres, escuchar voces de pastores lejanos, o el motor ahogado de alguna camioneta tratando de subir un puerto precioso como es el Puerto de la Puebla. Un pequeño paraiso al alcance de todos pero que por suerte muy pocos lo conocen o se interesan por el.
En días como hoy, en los que en nuestras antípodas rescatan a unos auténticos héroes de los abismo de la tierra. Otros héroes del día a día se han acercado durante unos instantes al cielo madrileño, sintiendo en su piel el aire puro de la sierra y disfrutando de los colores del otoño. Y gracias a noticias tan tristes tu eres feliz por unos instantes al reconocer todo lo que tienes y no valoras en su justa medida.
Gracias Jose y Santi por este cumpleaños, el mejor con diferencia.
Ahora a por la Talajara!!!!!!

jueves, 7 de octubre de 2010

El Hombre del Mazo






Tengo en la cabeza decenas de rutas, puertos espectaculares o viajes ciclistas para contar. Pero hoy, aprovechando la salida que he hecho, voy aprovechar para hablar de ese señor que nos acompaña siempre, sigiloso sigue nuestra estela, a veces somos más rápido que él y no nos coge, pero otras nos agarra bien de la culera y no hay quien se escape. Es el Hombre del Mazo.
Es de suponer que hoy me ha visitado pero bien visitado. No ha parado de darme collejitas, perdidas en el móvil, de señalarme con el dedo... Lo malo de este señor es que, al igual que tu vecino del 3º, no sabes cuando va a aparecer, y siempre que lo haga será en el momento menos indicado. Y aunque hayas llegado a casa, estás comiendo o intentando dormir, le tendrás que poner un plato más o hacerle hueco en la cama. Porque el muy cansino no se irá hasta bien entrada la tarde. Ahora mismito se acaba de ir y me deja escribir tranquilo.
La sensación es muy estraña. Puedes tener el mejor día de tu vida, seguro que te has alimentado mejor que nunca, has desayunado fuerte, cenaste todavía mejor e incluso dormiste 8 horas. Comienzas a pedalear, te hidratas, paras, comes, te relajas, vuelves a beber, te confías, aprietas, ves que el final de la etapa está cerca, pero...Una simple cuesta, casi sin pendiente, te hace levantarte de la bici y ves que no, tu compañero se aleja, miras el cambio pensando que lo mismo llevas mucho desarrollo, pero todo está igual que hace un minuto, lo mismo ha sido que he pinchado pero tampoco...entonces? Aprietas pero nada, miras el cuentakilometros y la velocidad es "absurda", y por supuesto, no mires al frente porque ese compañero que es el que siempre te ve a ti a lo lejos, se aleja. Es curioso, pero cuando estás en estos lances ni te planteas sacar el orgullo varonil que todos tenemos, solo te preocupas de llegar con la mayor dignidad posible, bebes y comes lo que te queda aun a sabiendas que de poco servirá. Todo ya está perdido, solo piensas en acabar.
Hablo en primera persona, pero es lo mismo en el ciclismo profesional. Todo lo que has defendido durante semanas de competición lo puedes perder en los últimos 10 kilometros...y ante eso no hay ni ciencia que lo prediga, ni entrenador que te prepare. Si te llega te ha llegado. Si no, recordad Indurain en su tercer Giro, parecía que iba a ganar de calle subiendo el Mortirolo y al final le adelantó hasta su hermano Pruden. O Ullrich en el Tour que ganó Pantani, el pobre perdió en el Galibier hasta el carné de identidad. Y muchísimos más.
Pájaras he tenido muchas. La de hoy la vamos a calificar de normalita, pero en este año ha sido un no parar de visitas del Hombre del Mazo, pero bueno, sabes que como vienen se van, que un día vas a estar jodido. Y al día siguiente como nuevo, cierto. Lo bueno de la pájara es que te limpia el cuerpo por completo, has descargado todas tus energías pero también todas las toxinas y "bichitos" que te sobran. Un buen filete, dormir y mañana será otro día. En mi caso, un día más de curro. En el que vuelves a hacer tu rutina de ordenador, teléfono, atender...pero con una sonrisa dentro recordando, que 24 horas antes estabas sufriendo mucho más pero disfrutando al fin y al cabo de la vida.